Guías · 19 de octubre de 2026
Termografía de edificios: cuándo hacerla y qué condiciones necesita
Una termografía hecha en mal momento no enseña nada, o enseña cosas que no son. Estas son las condiciones que cuidamos antes de volar una fachada, una cubierta o una instalación solar, y lo que conviene saber para interpretar el resultado.
Qué mide una cámara térmica
La cámara térmica no ve el aislamiento ni el agua: mide la radiación infrarroja que emite la superficie y la traduce en temperatura. Un defecto solo aparece si hace que esa superficie esté a una temperatura distinta de la de alrededor. Todo lo demás —la hora, el tiempo, la estación— sirve para provocar o para no estropear esa diferencia.
Fachadas: hace falta salto térmico
Para que un puente térmico o una falta de aislamiento se vea desde fuera, el calor tiene que estar saliendo del edificio. Eso exige una diferencia clara entre la temperatura interior y la exterior, del orden de 10 °C o más, mantenida durante varias horas. En la práctica:
- de noviembre a marzo, con la calefacción funcionando con normalidad;
- de noche o al amanecer, cuando la fachada lleva horas sin recibir sol;
- sin lluvia en las horas previas y con la fachada seca;
- con poco viento, porque el viento enfría la superficie y borra las diferencias.
El sol es el enemigo principal: una fachada que ha recibido sol por la tarde sigue soltando ese calor durante horas, y lo que se ve entonces es el calor acumulado del día, no las pérdidas del edificio. Las fachadas a norte son las más agradecidas; las de sur y oeste piden esperar más.
Cubiertas planas: al revés que las fachadas
Para encontrar agua bajo la impermeabilización se aprovecha el sol. Durante un día despejado la cubierta se calienta, y al anochecer las zonas con agua atrapada se enfrían más despacio que las secas, porque el agua almacena más calor. La ventana buena es la primera parte de la noche tras un día soleado, con la superficie seca. Si ha llovido ese día, el agua en superficie lo enmascara todo.
La termografía dice dónde está el agua, no siempre por dónde entra. La zona húmeda puede estar lejos del punto de entrada, así que se confirma con medidor de humedad o con una cata antes de abrir.
Placas solares: con sol fuerte y la instalación produciendo
En fotovoltaica es justo lo contrario: los fallos aparecen cuando la instalación trabaja a pleno rendimiento. Se inspecciona en las horas centrales de días despejados, con irradiancia alta (como referencia, por encima de unos 600 W/m²), y en cualquier época del año. Una célula dañada, un diodo de bypass averiado o un string desconectado dejan patrones de temperatura reconocibles.
Lo que la termografía no puede hacer
- No ve a través de las paredes. Ve la superficie; lo que hay detrás se deduce.
- El vidrio y el metal engañan. Reflejan la radiación del cielo y de los edificios de enfrente, así que su temperatura aparente no es fiable.
- No toda anomalía es un defecto. Una salida de ventilación, un pilar resuelto así en proyecto o una zona en sombra también dan diferencias de temperatura. Interpretar la imagen exige conocer el edificio.
- No da un valor de pérdidas. Localiza dónde se pierde calor; cuantificar cuánto es otro trabajo.
Por qué desde el dron
Desde el suelo, las plantas altas, los petos y los encuentros con la cubierta se ven muy de lado, y la lectura pierde fiabilidad. Desde el interior, la imagen queda fragmentada estancia por estancia. El dron se coloca frente a cada paño y lee la envolvente completa y continua, que es lo que permite ver un frente de forjado entero o una franja de aislamiento que falta.
Resumen
| Qué se inspecciona | Cuándo | Condiciones |
|---|---|---|
| Fachadas y envolvente | Noviembre a marzo, de noche o al amanecer | Salto interior-exterior de unos 10 °C o más, sin sol previo, seco, poco viento |
| Cubiertas planas (humedad) | Al anochecer, tras un día soleado | Superficie seca, sin lluvia ese día |
| Placas solares | Horas centrales, todo el año | Cielo despejado e instalación produciendo |